Trastorno de negativismo desafiante
El niño con Trastorno Negativista
Desafiante, es “difícil”, se enfada fácilmente y enfada a los adultos con los
que convive, a los que consigue con cierta facilidad “sacar de sus casillas”.
Es frecuente que en esta situación relacional se genere un círculo vicioso que
provoca un gran sufrimiento a todos los implicados en él y que puede tener
consecuencias muy negativas tanto en la esfera familiar como en la académica y
social.
Habitualmente, comienza en la
edad pre-escolar y suele continuar durante la edad escolar, aunque con
tratamiento, hasta el 70% dejan de cumplir criterios diagnósticos durante el seguimiento.
El TND tiene causas múltiples y
se estima que puede originarse a partir de la combinación de factores
biológicos, psicológicos y sociales.
Es habitual encontrarlo en niños con un
temperamento difícil o con TDAH, con dificultades para aprender a desarrollar
habilidades autónomas. Otros autores refieren que los rasgos negativos del TND
son actitudes aprendidas que reflejan los efectos de las técnicas de refuerzo
negativo utilizadas por los padres y otras personas en posición de autoridad.
Al utilizar los refuerzos negativos se incrementa la frecuencia e intensidad de
los comportamientos desafiantes en el niño, ya que logra la atención, el
tiempo, la preocupación y la interacción deseados.
El tratamiento es
multidisciplinario ya que no existe ninguna solución “fácil y rápida”. Debe ser
individualizado para cada paciente y cada familia según sus puntos fuertes y
sus necesidades. Es indispensable establecer una relación de confianza en la
que tanto el niño y su familia, como el profesional, se sientan suficientemente
seguros para abordar la situación de frustración que vive el niño y su familia
que, habitualmente, se sienten cansados, desesperados y, muchas veces,
impotentes y culpables. Cuanto antes se inicie el tratamiento mejor será el
pronóstico y más fácil será controlar el estado del menor.

Comentarios
Publicar un comentario